AutoresJones A
Los implantes en el área estética suponen un reto, especialmente cuando el tejido duro y blando son deficientes al inicio del procedimiento. Existen múltiples técnicas de injerto, cada una con sus fortalezas y limitaciones. El presente artículo describe el tratamiento de un incisivo central maxilar con deficiencia ósea tras la extracción de un diente anquilosado. Se utilizó una lámina ósea palatina para reconstruir la pared vestibular ausente. Tres meses después, se colocó el implante y simultáneamente se aumentó el tejido blando con un injerto de tejido conectivo. El caso se restauró con éxito y un resultado estético satisfactorio, destacando los períodos de curación más cortos y la calidad óptima de los tejidos obtenidos.