Doctor&Cols — colectivo de mentoría dental
T1·E7· 12 de mayo de 2026

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Sinopsis

Antes había cuatro cursos y si no te gustaban te fastidiabas; hoy hay tanta oferta que el problema es elegir. Tres docentes con recorrido en posgrado hablan de lo que el grado no enseña, de por qué el diagnóstico importa más que el número de casos hechos y de qué preguntar antes de firmar un máster.

Ideas clave

  • 01No se puede dejar de formarse, pero sí cambia la forma de hacerlo. El riesgo mayor no está en el recién egresado, sino en quien lleva veinticinco o treinta años trabajando bien y no ha pasado por un programa de reactualización: el salto tecnológico acumulado se convierte en un abismo difícil de cruzar con la profesión ya avanzada.
  • 02Lo que falta al salir del grado no es número de casos, es criterio. La ejecución se adquiere con el tiempo; el diagnóstico y el esquema de toma de decisiones son la base sobre la que todo lo demás se apoya. Un alumno puede pasar dos años de máster sin ser capaz de diagnosticar una recesión.
  • 03Poner el freno a la lógica del recuento es responsabilidad del profesorado, no del alumno. En una cultura cortoplacista, el estudiante quiere volumen; corresponde al docente sostener que diez pacientes tratados bien valen más que cien tratados mal, y enseñar a pensar antes que a hacer.
  • 04La pregunta que casi nadie hace en formación es por qué. Sin entender por qué funciona un adhesivo o una anestesia, los problemas clínicos posteriores no tienen explicación posible. La curiosidad por el mecanismo es parte del aprendizaje, y ahí la responsabilidad también es del alumno.
  • 05No existe forma fiable de evaluar una formación desde fuera, porque el ajuste depende del momento profesional de cada uno. El criterio útil no es el prestigio del programa, sino saber qué quieres, mirar qué domina realmente el profesorado y medir el peso de la parte práctica.
  • 06Trabajar antes del posgrado cambia el rendimiento del posgrado. Uno o dos años de odontología general dan manejo del paciente y claridad sobre lo que uno quiere; sin ese paso, el máster se aprovecha a medias. Y en un contexto de ultraespecialización, el buen general está hoy más cotizado que un cirujano más.

Sobre este episodio

Hay una pregunta que atraviesa todo el episodio y que casi nadie formula en voz alta: si hoy existe más formación que nunca, ¿por qué cuesta tanto acertar con ella? La conversación no defiende ni ataca a la universidad, ni a los másteres, ni a los cursos privados. Ordena el problema.

El punto de partida es un consenso rápido: en odontología no se puede dejar de formarse. No por vocación, sino por aritmética. El cambio de los últimos años en materiales, flujo digital y diagnóstico es tan rápido que el desfase no amenaza solo al recién egresado, sino sobre todo a quien lleva veinticinco o treinta años trabajando bien sin pasar por un programa de reactualización. Ahí aparece la imagen más dura del episodio: encontrarse de pronto ante un abismo con quince años de profesión por delante, cuando "no solamente tienes que serlo, sino parecerlo".

Sobre el grado, la crítica no va por donde el alumno espera. Todo el mundo pide más prácticas —"yo quería haber hecho 27 extracciones y he hecho 10"—, pero el argumento que se sostiene aquí es que la mano se aprende y el criterio no: la clave es la capacidad de diagnóstico y el esquema de toma de decisiones, "una pequeña partida de ajedrez" con cada paciente. De ahí una segunda idea, más incómoda: ese freno no puede depender del alumno. Es el profesorado quien tiene que sostener que diez pacientes tratados bien valen más que cien tratados mal, y quien tiene que responder a la pregunta que muchos estudiantes nunca hacen: por qué funciona lo que estoy haciendo.

La segunda mitad entra en el mercado. Antes había cuatro opciones; hoy la dificultad es el exceso. Y no existe un sistema fiable para evaluar una formación, porque el mismo máster puede ser excelente para tres compañeros y un fracaso para ti si buscabas otra cosa: "hay mucha gente que trabaja muy bien y no le gusta hacer docencia, y mucha gente que es muy buena docente pero que no trabaja tan bien". Los criterios que proponen son concretos: saber primero qué quieres, mirar el profesorado y lo que realmente domina, valorar el peso de la parte práctica, y aceptar que ningún posgrado de dos o tres años acumula las diez mil horas que separan a un clínico competente de un experto.

El consejo más contracorriente llega al final. Frente a la idea de que salir del grado sin encadenar un máster es quedarse atrás, los tres defienden trabajar primero: uno o dos años en general, aunque implique salir de la ciudad. Quien llega al posgrado con el manejo del paciente ya adquirido lo aprovecha en otro orden de magnitud, y además ya sabe qué le gusta. Con un apunte de mercado: como todos se han ultraespecializado, hoy un buen odontólogo general está más cotizado que un cirujano más.

El cierre mira diez años adelante, entre fresadoras que prediseñan un provisional sin pasar por laboratorio y la posibilidad de que la IA ocupe buena parte del diagnóstico. La discusión queda abierta —qué se automatiza, qué protege la responsabilidad legal, qué parte del oficio sigue siendo artesanía—, pero la respuesta a qué deja la docencia es unánime y poco tecnológica: la gente. Enseñar obliga a explicarse, y explicarse hace mejor clínico.

En el episodio participan Juan Manuel Vadillo, profesor universitario desde 1997, Carlos Escuer, centrado en periodoncia y regeneración, y Arturo Flores, en cirugía bucal e implantes, en una conversación conducida por Alba Varo.

En este episodio

  1. 1:00¿Puede un odontólogo dejar de formarse en algún momento?
  2. 2:30Cómo era formarse en 1997 y qué ha cambiado
  3. 7:30El salto tecnológico: quien lleva 25 años y no se actualizó
  4. 8:30Planificar en el ordenador y llevarlo a la boca
  5. 9:00Las lagunas del recién egresado
  6. 10:10Diagnóstico antes que ejecución: la partida de ajedrez
  7. 11:40Quién pone el freno: la responsabilidad del profesorado
  8. 13:00Sobreoferta de cursos y falta de criterio para elegir
  9. 18:30Trabajar antes del posgrado: el consejo incómodo
  10. 20:50IA y formación: qué parte del oficio no se automatiza

Temas tratados

  • Formación y posgrado
  • Docencia
  • Odontología digital
  • Ética profesional
  • Cirugía oral
  • Periodoncia
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