Reabsorción cervical invasiva: 3 claves imprescindibles para conservar el diente
Puedes reconstruir el caso entero: diagnóstico, decisión terapéutica, ejecución y resultado o control. Cómo clasificamos los contenidos

Diana Villanueva Ortiz
Endodoncia y Cirugía Apical
- Endodoncia
- Reabsorción cervical invasiva
- CBCT
- Heithersay
- Patel
- Biocerámicos
- Reconstrucción adhesiva
- Microcirugía
Situación inicial
La reabsorción cervical invasiva es uno de esos diagnósticos donde el pronóstico no lo marca la lesión, sino cómo se lee. La paciente llega con una lesión activa a nivel cervical de un incisivo, con tejido resorptivo visible por vestibular y una pasta provisional dejada tras un primer intento de limpieza que no cerró el caso.
En la exploración clínica se aprecian los signos de una lesión ya establecida: tejido rojizo-rosado infiltrando la corona a nivel cervical, márgenes irregulares, empaquetamiento y una restauración provisional que no está sellando el defecto, solo tapándolo. El diagnóstico visual, sin embargo, no basta: la reabsorción avanza en tres dimensiones dentro del diente y del hueso, y la periapical no lo muestra.
El diagnóstico se cierra con CBCT y con dos clasificaciones que hoy conviven: la clásica de Heithersay, que la sitúa en una Class III, y la más reciente de Patel, que la reclasifica como Class 2ap. Ambas coinciden en el punto crítico: hay extensión apical al hueso alveolar y afectación profunda de la corona, pero el diente sigue siendo restaurable si se maneja bien el defecto.
Con ese mapa se plantea un protocolo ordenado en tres claves imprescindibles: diagnóstico tridimensional, acceso con magnificación y control del campo, y uso de materiales biocerámicos con reconstrucción adhesiva en la misma visita.
Tratamiento
El plan se organiza sobre tres claves que se ejecutan en la misma sesión. Clave 1 · diagnóstico tridimensional con CBCT. No es un extra: es lo que decide si el diente entra en un protocolo restaurador o se convierte en una extracción. Los cortes axial, sagital y coronal permiten clasificar la lesión con Heithersay (Class III) y con Patel (Class 2ap), medir la extensión apical al hueso y anticipar si el margen se va a poder aislar.
Clave 2 · acceso, magnificación y control del campo. Se levanta un colgajo con hoja de microbisturí SM69 de Swann-Morton, diseñado para preservar tejido queratinizado y llegar al defecto real. Bajo magnificación se retira el tejido de granulación y se hace remoción mecánica con contraángulo multiplicador 1:5, integrando en un solo tiempo la limpieza del tejido resorptivo, la limpieza del diente y un alargamiento coronario controlado que exponga margen sano. A partir de ahí, aislamiento absoluto con dique de goma NicTone medio azul y clamp 212: sin campo seco, la reconstrucción adhesiva no es fiable.
Clave 3 · materiales biocerámicos y reconstrucción adhesiva. Por la cercanía al paquete pulpar-vascular se prefiere un biocerámico reparador; se utiliza BC Universal RRM de FKG por su predictibilidad y por permitir trabajar en la misma visita. Encima del biocerámico se coloca ionómero de vidrio Vitrebond, un tip clínico que permite cerrar en el mismo acto sin esperar tiempos de fraguado que obliguen a una segunda cita. Sobre el ionómero, protocolo adhesivo con OptiBond FL y reconstrucción con composite Solventum Filtek Supreme.
El caso se cierra con control de márgenes y pulido: retirada de excesos con PerioSet y acabado con gomas AZDent hasta dejar una transición pulida, sin retenciones y biológicamente compatible con el tejido gingival que va a reposicionarse alrededor.
En una reabsorción cervical invasiva, el diente no se salva por lo que se rellena, sino por cómo se lee la lesión, se limpia el defecto y se sella el margen.
Aprendizaje
La primera lectura para el lector odontólogo es diagnóstica. La reabsorción cervical invasiva no se estadia con una periapical; se estadia con CBCT. Sin ese estudio, la clasificación (Heithersay, Patel) se vuelve una etiqueta clínica sin sustrato, y la decisión de conservar o extraer se hace a ciegas. Cambiar el orden —CBCT antes de tocar el diente— cambia el pronóstico.
La segunda lectura es de acceso. Estos defectos no se resuelven por vía coronal a través de una restauración. Requieren colgajo diseñado con hoja fina, magnificación, remoción mecánica del tejido resorptivo y alargamiento coronario en el mismo acto. Sin esos cuatro pasos, no hay margen limpio; sin margen limpio, no hay aislamiento; sin aislamiento, cualquier reconstrucción adhesiva es un parche.
La tercera lectura es de materiales. El biocerámico reparador (BC Universal RRM) protege la zona más cercana al nervio, y el ionómero de vidrio Vitrebond por encima permite cerrar en la misma visita con adhesivo OptiBond FL y composite Filtek Supreme. La lógica no es acumular marcas: es acortar el número de sesiones sin renunciar a la biología, porque cada revisita añade riesgo de contaminación del defecto.
La lectura de fondo es que en las reabsorciones cervicales invasivas el éxito no está en un producto ni en una técnica aislada, sino en encadenar bien las tres claves: diagnóstico tridimensional, acceso con control del campo y biocerámica + adhesión. Cuando ese encadenamiento falla en un solo eslabón —una periapical en vez de un CBCT, un acceso sin magnificación, una reconstrucción sin aislamiento absoluto— el mismo diente pasa de restaurable a extracción.

Autor del caso
Diana Villanueva Ortiz
Endodoncia y Cirugía Apical
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